Supongamos; que hoy ha amanecido como cualquier otro día, que el sol ha salido de su escondite sin ningún problema, y que los pájaros que solían ser de múltiples colores y que ahora solo son grises por el humo de los carros lo han notado a pesar de su ceguera por la contaminación y le han cantado a la grandísima estrella y han celebrado su típica reaparición.
Supongamos que los vientos siguen soplando y que siguen su rumbo programado desde hace ya varios siglos, digamos que la temperatura es la típica de la ciudad y que aun así sus ciudadanos han de quejarse del exagerado frió que hace ya cientos de años ha existido en estas calles pero al que nadie se ha podido acostumbrar a pesar de haber vivido en esta ciudad toda su vida y de usar enormes chaquetas y fastidiosas chales.
Supongamos que las luces de los postes se han apagado, que el barrendero y el repartidor de periódicos han cumplido con sus tareas como de costumbre, ni muy mal ni muy bien.
Supongamos que todo es normal hoy. Supongamos que hoy nada va a cambiar, solo que hoy no me voy a levantar. Hoy de mi cama no me voy a mover, apenas voy a pensar, pero aun no me he decidido se he de seguir respirando, o si eso también lo he de cambiar.
Hoy, no he abierto mis ojos, y no he querido comprobar que realmente este viva. Hoy no me importa la realidad.
Mi madre ha entrado al cuarto para verificar mi salida, para comprobar que yo también he cumplido con mí deber de seguir mi rutina, así como lo ha hecho el resto del mundo. Pero mi quietud y mis largos respiros la hacen creer que aun sigo dormida, y que a lo mejor el mundo me ha permitido comenzar mis actividades típicas un poco mas tarde hoy.
Hoy se que las cosas seguirán igual a menos que yo decida actuar. El bus pasara por la estación a la misma hora de siempre, se subirán las personas que lo necesiten usar. Algunos llegaran a tiempo otros no. Algunos correrán otros no. Correrán los que se hayan decidido participar del coro rutinario, cantaran las quejas que hacen de esta vida un gran musical.
Pero yo no. Hoy me quedare en cama, las cobijas se sienten muy bien y no me pienso incomodar, para que quejarme hoy si ayer ya lo hice.
Nada se desviará de su rumbo, todos llegarán a trabajar, y el que no, tendrán que pensar en alguna escusa para que los dioses de la rutina lo puedan perdonar. A lo mejor pagara doble lo que hoy dejo de producir. Y el que no estudio hoy mañana de seguro la vida lo hará arrepentir.
Ya escucho voces en el segundo piso, se quejan como siempre del horrible frio y de los trancones que caracterizan mi ciudad, y cuando las quejas se acaban las voces hablan de mi.
Dicen cosas malas dicen cosas mil, pero nada de lo que digan pueden hacerme levantar, hoy me voy a quedar y dormir.
Ya han pasado muchas horas y las cortinas siguen del mismo color, el suelo no se ha abierto y el cielo no se ha caído en pedazos. Mi existencia, hoy me he dado cuenta vale poco para que el mundo pueda seguir.
Estoy o no estoy, la rutina mañana seguirá igual, la gente seguirá usando zapatos para caminar, los perros seguirán ladrando a extraños, y mi mama seguirá siendo mama.
Eso esta bien, quien quisiera que las cosas fueran distintas solo por no moverme de aquí hoy.
El teléfono suena, alguien llamando a preguntar por mi, no porque me necesiten solo porque mi silla vacía afecta un poco lo que como rutina están acostumbrados a ver los profesores. Se preguntan simplemente porque no estoy donde acostumbro estar siempre, hoy alguien pasó por allí y no me pudo saludar como de costumbre. Que tonta costumbre.
Hoy no pasa nada grave, hoy solo me quedé en casa a dormir. Pero si me decido seguir durmiendo? Si me quedo aquí acostada hoy mañana y el resto de la maldita semana?
Que pasara con mi cuerpo? ¿Seguirá creciendo? Seguirán las voces del primer piso hablando de mi? seguirán diciendo tantas mentiras sobre mi?
Que pasa si ya no respiro… si me quedo sola aquí. Sera que alguien se preocuparía por mi? ¿Sera que seguirán llamando preguntando por mí?
Que triste es saber que no soy el centro del universo, de tu universo, sin mí la rutina no deja de existir. En muy poco tiempo mi ausencia hará parte de la rutina. De la horrible y tediosa pero venerada rutina.